lunes 20 de febrero de 2012

o.O

La nostalgia de un azul profundo recortado en meridianos.
La simpleza de un color en antinomias.
La especularidad del tiempo.
La reminiscencia del fuego.
La oblatividad del recuerdo y la complicidad de viento.

martes 31 de enero de 2012

Hablemos del elefante..


El elefante estaba ahí, y me miraba fijo a los ojos. Parecía negar una ocurrencia real, pero la trompa veraz enmarcaba la asunción de un incuestionable. En cada meneo arqueaba la posibilidad de la duda. No hablar de elefante, me dijeron, supone la promiscuidad sostenida de argumentar contra la nada, una evidencia clara de la tozudez de sentido. Pero armonizar el sentido con la transversalidad del terror implica un juego aritmético, que antes de ser poco claro es más bien inexistente.  Planteando un argumento consistente que sugiera no terquedad o miedo, sino precaución y esperanza de mejor resultado, permitimos a la mula patear al elefante un poquito más pa’ después. Que no se diga que por falta de tesón es que uno quita lo que quita, más bien que se cuente que por precavido el señor eligió otro juego y, por supuesto, ganó. Porque si poner el cascabel al gato es muestra de destreza, pocas veces se habrá intentado acascabelar un paquidermo. Que de pacifico temperamento se jacta, pero poca ganas tiene uno de escucharlo protestrar…

lunes 30 de enero de 2012

﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏


Mareas en las plantas de tus pies.

Ríos verdes que descansan en tu sombra.

La necesidad de amarrar a tu mirada la nostalgia del mundo.

Enredado en nuestros vuelos, recaigo en letanías.

Y extraño.

Extraño no ser la lógica de un tiempo que no es mío, los rincones de un espacio sin espacio.

Pero la necedad no es un vicio.

Corroe el desgano la historia y las Moiras dejaron de cantar.

jueves 8 de septiembre de 2011

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Te busco en los silencios, en la cadencia…

Te busco en los susurros, en los “dos por tres” y en los “cada tanto”…

Me vacío en los encuentros, me rompo en la nostalgia…

Me congelo…

Y no puedo evitar buscarte...

Sumergirme ahí, donde tu mirada me hace ser, donde hiciste un lugar para mi voz, donde puedo acunar un cuerpo, donde un nombre insiste, insiste y marca…

Me pierdo en una profundidad que es tuya…

pliegues de insania…

ofrezco mi deseo a tu verdad… tentado a desaparecer para que existas…

miércoles 11 de mayo de 2011

66

Adormecido en la quietud de los nudos, seducido por señores y quimeras, desnudado en sueños y liturgias.

Busco ahora sobresaltos pretéritos y no hallo eco en el silencio.

Mi garganta explota en suspiros pretensiosos, pero el tiempo arañando mis tobillos me obliga a arrastar los pies.

lunes 21 de febrero de 2011

...

La nostalgia de haber recorrido un tiempo, de haber atravesado la tangencialidad de un espacio virtualmente compartido. Distancia elemental. Soporte de un entorno dulce, siniestro. Sueños con despertares rotos. Mixturas. Entrecortes y rupturas. Necedad y miedo. Entregarse a lo vertiginoso del deseo y detenerse ante la frialdad del desencuentro.

lunes 31 de enero de 2011

De la flor a la pared

Un arlequín que llora sobre la cabeza de una reina muerta.

Un arlequín que finge llorar sobre la cabeza de su reina muerta.

Sinonimia

Iridiscencia. Cataplasma. Parche. Sutura. Ambigüedad. Sopor. Letanía. Encierro. Milagro. Carne. Obscuridad. Lamento. Guerra. Estigma. Nostalgia. Marca. Sostén. Mordaza. Lugar. Tiempo. Recorte. Pus. Retazo. Empalme. Respiro. Suspiro. Albergue. Guarida. Refugio. Shelter. Mar. Amar. Dejar. Saber. Contar. Atar. Matar. Reptar. Bajar. Tantear. Manosear. Seducir. Acudir. Impedir. Retener. Abstener. Respetar. Caricia. Figura. Contraluz. Santidad. Mugre. Despojo. Respuesta. Admiración. Soledad. Desencuentro. Despedida. Oblación. Sacrificio. Demanda. Deseo. Necesidad. Figurabilidad. Imaginarización. Castración. Frustración. Privación. Negación. Metaforizar. Superponer. Adosar. Amontonar. Despilfarrar. Incomunicar. Perfidia. Dislocación. Disputa. Perdida. Sideral. Astral. Cósmico. Solar. Nebular. Infinito…

sábado 16 de octubre de 2010

De por qué la sensualidad

Ah! Ma Chère!

It’s easy… muting… holding the breath…

Suspendido en un giro o dos…

Frotando los premolares y torciendo los pies…

Arqueando el triunfo y despojando la virtud…

Deshojando lo sublime y lamiendo la vulgaridad…

Partiendo de lo oblicuo, alcanzando la verticalidad…

Zambullido en lo efímero, saboreando la eternidad…

Mascando la hiel de un encuentro sacrificial…

Alcanzado el punto obtuso de lo oblicuidad, la ligereza se vuelve inerte. Contornos sesgados en oblatividades de espuma.

Ángel sin consuelo, sostenido en anaqueles rotos, entre ropa sucia… apagando despojos de un ardor primigenio… colapsando en la desdicha de una muerte franqueada por el tiempo y su perennidad… sinérgico, monstruoso…

Una lágrima en el fuego de un cuerpo roto. Un fragmento de quietud en la inmensidad. Brazas de un ardor de tiniebla. Plegarias a un santo sin nombre. Desoído el silencio. Un deseo de dos por tres. Un “mon ami” y un “Je veux, mais je ne veux pas”.

Cortejado y malherido. Acotado y subsumido. Acalorado, enrojecido, fugazmente eterno, locuazmente intrépido, retóricamente entretenido. Tenido. Sostenido. Nunca advertido. Mortal. Mental. Banal.

I want to be found.

luminosité

Me conduzco sideral
Me manejo vertical
Me detengo lisérgico
Me descubro en obscenidad y obtengo Gracias

Percibo en bajorrelieve
Pienso en sepia
Razono en esquemas circulares
Adormecido en horizontes solares
Amanecido en infusiones y cielos con estrellas de cartón.

Abstenerse

La fulana que dice que no quiere cuando se muere de ganas…

El fulano que dice ahí voy cuando no sabe donde…

La madame que dice fue cocot y no llegó a gato de cuatro pelos…

El lord que dijo yo nunca y se agacho tanto como se lo permitió la culpa y la obscuridad de los
callejones…

La señorona atada a las buenas costumbres por no haber conocido otras…

Las tipejas de vulva al viento, los tipejos de pito erguido, los marcianos de sotana, las marcianas de batón largo y hábitos cortos…

Los jesusitos y sus chupacirios…

La milicia de sable y el mancebo que se lo limpia…

Los principitos con principitos y los principados con descendencia prestada…

El que gusta de la Fede porque al verde lo quiere verde…

El macho alfa con liguero y la muchacha con bigote…

El que escribe lo que piensa y el que no piensa lo que escribe…

La que vive de contar lo que no es suyo…

Los que parieron hijos por estar aburridos y los que hicieron parir a los suyos por idénticos motivos…

La que se dice madre por tener ovarios y el que se dice padre vaya uno a saber porque…

Los confundidos, los que confunden, los tiburones, las mariposas…

Los niños bien, las niñas chic…

El mucho ruido y pocas nueces…

Los pura espuma… sobre todo, muy sobre todo, los pura espuma.

répétition

Tu voz se me pierde en rincones de olvido…
Tu mirada retorna con humedad y nostalgia…
Trato de llamar a la prudencia pero no puedo evitar romperme, no puedo evitar caminar deshecho hacia horizontes de pupilas negras, enfrentando la necesidad de perdonar al deseo de ser culpable…
Sometido a la rítmica del hastío y la costumbre…
Arrastrado por la marea amarga del tiempo y la caducidad…
Presentando batalla a la tibieza falsa de tu piel, a la mentira que asecha entre tus pies de barro…
Sin embargo tu evanescencia significa para mí la eternidad…
Y caigo una y otra vez en recordar tu olvido y perdonar tu ausencia…

pour quoi?

Crepuscular, airoso, casi siempre sinestesico.
De un color o dos (más sería imposible)
Un llamado.
Medio llamado.
(Nunca nadie atiende)
¿Atender qué?
¿La mirada despistada de un pseudotipo con aires de “yes milord”?
¿La nostalgia abarrotada, muriendo de frío tras la puerta?
¡NO! ¿Para qué?
¡Dejame ser que así me quedo!
Goce puro de objeto
(O será ¿puro goce como objeto?)
Mejor aún: objeto de puro goce.

tiempo

Voz de rocío.
Caminos sobre un mar de tierra, un mar ennegrecido por los siglos.
Tiempo de rosas. Un tiempo olvidado.
Serpientes reptando por surcos, marcas de recuerdos insurrectos.
Luces tenues que hacen del olvido estigma, y vuelven lacerante la memoria.
Un viento azota los recuerdos de un cuerpo que grita y no quiere olvidar: goza.

nop nop

Rodó mi cabeza hacia tus pies, pero me negué a lamerlos. Miré el mundo desde abajo y ya no se veía tan bien.

culpa

Yo quisiera correr pero mis pies son de humo. Mis brazos pesan tanto que erguirme sobre la sombra de mi culpa sería imposible. Y me asfixio. Y me asfixia. El orgullo se escurre por mis piernas y me quema las rodillas.

nada nunca es nada

Y me columpio en tu sombra de humedad, mientras recorro sueños de “nunca jamás será”. Y confío en que la luz no cambie las tinieblas. Que resalte la simplicidad de los contornos. Que reafirme la nostalgia. Que no juegue al olvido con la luna, ni borre huellas de un “tal vez quizás”. Pero al fin la tibieza seca tu sombra, y la nostalgia esconde claridad. Luego nada nunca es nada, pero “no ha lugar”, su majestad.

Duermevela

Una luz diluida en fractales y un canto lastimoso que brota de mi cabeza. Unas manos ajenas me sueñan en bosquejos. Cansado mi silencio de no escucharse gritar.

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Aunque trato de evitar los lugares comunes que hacen de la soledad un estado miserable, no consigo más que sostener la victimización de un cuerpo de goce, no logro apartar la comodidad de acudir a esa lógica para evitar la implicación de un cambio, la ejecución de acto. Aunque llene el vacio con un grito de rebeldía, aunque promulgue un estado revolucionado, aunque bogue por el derecho al cambio, no puedo evitar el miedo… miedo de un proceso que implica la soledad pero en movimientos enérgicos y rupturas. Un proceso que se sostiene angustioso pero que puede romper con la nostalgia de una falta completamente presente… el miedo, al fin, terminaría radicando en el hecho de que para soportar un cambio debería abandonar un estado larvario, un capullo de engaño que perpetua el mismo estado al que se opone…

sábado 4 de septiembre de 2010

sin cuenta

Un cuerpo flotando en la desidia, mecido por la angustia. Un viento de nostalgia remarca sus contornos. Hay paz
Sus ojos perciben el mundo, pero no pueden reconocer vitalidad, se escapa, se filtra. Sin embargo él no se esfuerza. Solo observa. Alcanza a reconocer que no le pertenece; y no corre, y no grita, y no reclama, ni demanda, no se enfurece, no se excusa. NADA.
Mira tejer y entretejer, mira mover y no se mueve, mira destejer y destejer, pero no pregunta, no se calla, no sonríe, y mucho menos llora.
El frío es suyo. La rigidez de las piedras, el olor y la textura e la tierra muerta. Eso sí le pertenece. Los detalles de un árbol dibujado en carbonillas. Líneas. Contorneando espacios esféricos, blancos, vacíos. ALEPH. Pero tampoco reconoce esa letra primigenia, y mucho menos el espacio destellante de su falta.
No desea, no goza y no está muerto.
Está sólo, rodeado de cabezas parlantes, de cabezas que giran, que resbalan, de cabezas sin ojos, de cabezas sin lenguas que hablan idiomas indescifrablemente guturales. Son ecos de sus propios lamentos (y por eso indescifrables). Hacen ruidos. Pero no hay circulación, nada responde a una pregunta. Hay automatismo (¿eso es vida?)
Él sabe que no hay nada que pueda envidiar en esas cabezas circundantes. Pero se sabe el mismo una cabeza sin ojos, ni lengua, ni idioma, ni libertad.
Pero a diferencia de esos satélites insoportables, prefiere no hacer ruido, prefiere clavar sus pies en un abismo (para no dejarse tragar por él), y se sienta a esperar por una voz.
Pero sus oídos están marchitos, y no podrían diferenciar una voz de un idioma gutural indescifrable y gutural.
Cundo reconoció la luz de sus propias obscuridades, logro llorar, pero tan sólo una infima, pequeña y transparente lágrima que cargaba el sentido de la impotencia.
Y nada nunca cambió.
Siguió flotando en la desidia, pero cerró los ojos, ya no quiso ver ni cabezas, ni árboles reales que parecían de cartón.

49

Para no perder nos obligamos a quedar fijados a la inconsciencia de que nada es cierto, de que nada se recupera. Así desconocemos que todo encuentro no es más que una pérdida, de que todo acto no es más que dramatización.

martes 17 de agosto de 2010

T_T

Estertores de una carne trémula. Despertares sin nostalgia. Una brisa de cosmos que se vuelve nada. Un camino de barro con olor a rosas. Lugares fugaces. Un delirio de dos que se vuelve eterno, y una perdida que nunca encuentra registro. La perfidia de un amor, y la veracidad de un encuentro. Los temblores del abismo en la fusión de un acuerdo. Miedo encantado por la humedad de un amanecer que no llega, y un amanecer que llega desconociendo el terror de la ausencia.